Historia
El Liceu de Barcelona | Imprimir |

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en La Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que ha mantenido a lo largo de los años su función de centro cultural y artístico, y constituye uno de los símbolos de la ciudad. Actualmente es un teatro de titularidad pública —Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Cultura—, administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que ha contado con la incorporación, además de las citadas instituciones, del Consejo de Mecenazgo y la antigua Sociedad del Gran Teatre del Liceu.

 

Sala antigua. Litografía de O. Alsamora

Sala actual 1999

Sala antigua. Litografía de O. Alsamora Sala actual 1999


Su origen se remonta a una Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional —organización de ciudadanos armados de la época de signo liberal— bajo la iniciativa de Manuel Gibert. La necesidad de crear un conservatorio de música en una Barcelona en plena expansión económica y demográfica propició su pronta conversión (1838) en el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, que incorporaba al cultivo del teatro, el del canto y la música a la italiana.

El éxito de esta institución y la voluntad de un grupo de miembros destacados de la burguesía barcelonesa, dirigido por Joaquim de Gispert i d'Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad —que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio—, en el solar del antiguo Convento de los Trinitarios de La Rambla, desafectado como tantos otros de la ciudad por las leyes desamortizadoras. El primer edificio, inaugurado solemnemente el 4 de abril de 1847, fue construido según los planos del arquitecto Miquel Garriga i Roca, pronto ayudado por Josep Oriol Mestres. El proyecto se financió a través de acciones mercantiles —las cuales comportaron la propiedad privada de buena parte de los palcos y las butacas del futuro teatro— que dieron lugar a la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, llamada «Sociedad de Propietarios», la cual desde 1855 se convertiría en responsable única del Gran Teatre del Liceu al separarse jurídicamente del Conservatorio del Gran Teatre del Liceu.

 

 

Liceu

La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos —que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad—, situación que perduró hasta 1980.

Este régimen económico se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX y en 1980 el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de que desapareciera una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, creó —junto al Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986)— el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.

 

 

Turandot, función inaugural 7 octubre 1999

Turandot, función inaugural 7 octubre 1999

 

El incendio sufrido el 31 de enero de 1994 que destruyó la sala y el escenario —suceso que causó un extraordinario impacto emocional en la sociedad catalana— supuso el replanteamiento, de forma radical, de la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir y mejorar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994) produciéndose la cesión de la propiedad, por parte de la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las administraciones públicas (cesión ratificada en 1997). A partir del preexistente Proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (1986, al cual se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se llevó a cabo su reconstrucción y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de La Rambla— abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.