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| El Liceu de Barcelona | | Imprimir | |
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El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en La Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que ha mantenido a lo largo de los años su función de centro cultural y artístico, y constituye uno de los símbolos de la ciudad. Actualmente es un teatro de titularidad pública —Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Cultura—, administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que ha contado con la incorporación, además de las citadas instituciones, del Consejo de Mecenazgo y la antigua Sociedad del Gran Teatre del Liceu.
La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos —que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad—, situación que perduró hasta 1980. Este régimen económico se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX y en 1980 el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de que desapareciera una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, creó —junto al Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986)— el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
El incendio sufrido el 31 de enero de 1994 que destruyó la sala y el escenario —suceso que causó un extraordinario impacto emocional en la sociedad catalana— supuso el replanteamiento, de forma radical, de la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir y mejorar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994) produciéndose la cesión de la propiedad, por parte de la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las administraciones públicas (cesión ratificada en 1997). A partir del preexistente Proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (1986, al cual se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se llevó a cabo su reconstrucción y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de La Rambla— abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999. |




