Compromiso Ambiental y Energético

El Gran Teatre del Liceu, consciente de la importancia de la protección del medio ambiente, tiene implantado un sistema de Gestión Ambiental y Energética, mediante el cual quiere contribuir a la su preservación.

El Gran Teatre del Liceu fue el primer teatro europeo que obtuvo en el año 2004 la certificación del Sistema de Gestión Ambiental conforme a la norma ISO 14.001, cumpliendo con estándares internacionales para los sistemas de gestión ambiental, i también la certificación EMAS (Ecomanagement and Audit Scheme), cumpliendo con el reglamento europeo para los sistemas de ecogestión y ecoauditoría.

El registro EMAS es un sistema que promueve la mejora continua del comportamiento ambiental de las organizaciones. Con la implantación de este Sistema de Gestión Ambiental, el Gran Teatre del Liceu tiene un compromiso para desarrollar sus actividades con el máximo respeto y utilizar todas las herramientas que estén a su alcance para mejorar su comportamiento ambiental.

Aunque el Teatro no es una entidad especialmente contaminante, sí que se puede contribuir gestionando los recursos de la mejor manera posible para minimizar el impacto que se pueda producir. 

El alcance del sistema son todas aquellas actividades que se desarrollan en las instalaciones que forman el Gran Teatre del Liceu y los impactos ambientales relacionados. Este sistema es una herramienta de autoevaluación para valorar los impactos ambientales y energéticos asociados a la actividad del teatro. A partir de este conocimiento se desencadena un proceso de mejora continua en el trabajo diario para minimizar estos impactos y finalmente se establecen unos mecanismos de autocontrol para velar por el buen funcionamiento de toda la estructura del sistema.

En el año 2011, el Gran Teatre del Liceu obtuvo la certificación que acredita su Sistema de Gestión Energética conforme a la norma UNE EN 16.001, y en el año 2013 obtuvo la certificación ISO 50.001 que substituyó a la anterior norma, siendo de esta manera el primer teatro de ópera de Europa en conseguir esta distinción.

En el año 2016 y, con el espíritu de ser ejemplo a seguir y de animar a otros equipamientos culturales, el Gran Teatre del Liceu obtuvo el Distintivo de Garantía de Calidad Ambiental. Este distintivo es un sistema catalán de etiquetaje ecológico que identifica y certifica de manera oficial que ciertos productos o servicios, superan determinados requerimientos de calidad ambiental más allá de los establecidos como obligatorios por la normativa vigente.

De esta manera el Gran Teatre del Liceu integra todos los compromisos ambientales y todos los energéticos en una misma Política Ambiental y Energética, y todo gestionado mediante un Sistema de Gestión Ambiental y Energética (SGAiE), consolidando así estos compromisos ambientales, la eficiencia energética y la mejora continua.

Dentro de este proceso de mejora continua, se fijan objetivos anuales, tanto para mejorar el impacto ambiental de las actividades, como para el ahorro y la eficiencia energética, que son auditados anualmente.

El Teatro elabora cada temporada la Declaración Ambiental, documento donde se detalla todo el comportamiento ambiental y energético, el grado de cumplimiento de los objetivos y el cumplimiento con los requisitos legales y otros requisitos.

Un control de los aspectos ambientales y sobre el ahorro energético en términos de iluminación, climatización, ahorro de agua, gestión de residuos y formación ambiental han permitido conseguir metas como las siguientes:

  • Desde la temporada 2009/10 hasta la 2015/16, el consumo eléctrico se ha reducido en más de la mitad, pasando de un consumo de 9.000.000 kWh a 4.000.000 kWh, aproximadamente.
  • El 97% del total de la iluminación del Teatro funciona con tecnología LED (6.700 puntos de luz).
  • Se recuperan y reutilizan 96 millones de litros de aguas freáticas por temporada (el equivalente a 40 piscinas olímpicas).
  • Existen políticas de reutilización y reaprovechamiento de material para la construcción de escenografías. La temporada 2015/16, el porcentaje de materiales rechazables solo fue del 27%. El resto eran reutilizables o reciclables.

 

 

 

Documentación