Lohengrin 2

La propuesta de realizar un vídeo, que diera una visión personal de las óperas que el Gran Teatre del Liceu tiene previsto estrenar, se materializó con los alumnos de Comunicación Audiovisual de segundo de bachillerato artístico de nuestra escuela. 

Ellos se aproximaron (desde una cierta "extrañeza" hacia el fenómeno operístico) a las operas L’elisir d'amore, Street Scene y Lohengrin, buscando aquellos elementos que les fueran próximos: los temas, el ritual de ir a la ópera, etc.

En el caso de la ópera de Donizetti, obviamente la magia del amor, la atracción, el "bebedizo" fue un elemento que les atrajo y sobre el que se trabajó desde diferentes enfoques, tanto estilísticos como técnicos.

Por otro lado, el mundo mítico y la complejidad wagneriana de Lohengrin dio lugar a propuestas, muchas veces, de difícil concreción.

Los resultados reflejan el carácter de ejercicio de clase constreñido por el calendario y por las condiciones multidisciplinares de nuestro taller, y apuntan hacia la esperada, aunque no por ello menos gratificante, frescura de la visión de los jóvenes. Una visión a su vez muy lejana de la "etiqueta" operística.

Por su parte, Paula Marzo, Clàudia Cisternas e Isabel Piñol nos descubren la influencia del Lohengrin de Wagner sobre el pintor Wassily Kandinsky, quien ejecutó uno de sus lienzos abstractos dejándose llevar por los colores y formas que le sugería la melodía de esta ópera. «El color es en general un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El ojo es el martillo templador. El alma es un piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana», decía Kandinsky. Dos acontecimientos deter¬minaron la vocación artísti¬ca de Kandinsky en 1895: una representación de Lohengrin, y el impacto que le produjo el cuadro Montón de heno, de Claude Monet, en una exposición impresionista en Moscú. Si el primero apunta la temprana vinculación de la pin¬tura a la música, el segundo prefigura el futuro de una pin¬tura no figurativa. Este clip sirve de tributo a la creación pura, a la comunión entre las artes, al hecho de que unas disciplinas beban de las otras y con ello la creación se retroalimente en un bucle sin fin.