Lohengrin

La propuesta de realizar un vídeo, que diera una visión personal de las óperas que el Gran Teatre del Liceu tiene previsto estrenar, se materializó con los alumnos de Comunicación Audiovisual de segundo de bachillerato artístico de nuestra escuela. 

Ellos se aproximaron (desde una cierta "extrañeza" hacia el fenómeno operístico) a las operas L’elisir d'amore, Street Scene y Lohengrin, buscando aquellos elementos que les fueran próximos: los temas, el ritual de ir a la ópera, etc.

En el caso de la ópera de Donizetti, obviamente la magia del amor, la atracción, el "bebedizo" fue un elemento que les atrajo y sobre el que se trabajó desde diferentes enfoques, tanto estilísticos como técnicos.

Por otro lado, el mundo mítico y la complejidad wagneriana de Lohengrin dio lugar a propuestas, muchas veces, de difícil concreción.

Los resultados reflejan el carácter de ejercicio de clase constreñido por el calendario y por las condiciones multidisciplinares de nuestro taller, y apuntan hacia la esperada, aunque no por ello menos gratificante, frescura de la visión de los jóvenes. Una visión a su vez muy lejana de la "etiqueta" operística.

Es el caso de la propuesta de Irene Tortajada, Rita Pujante y Mireia Serrano, vídeo en el que convierten el Lohengrin de Wagner en un superhéroe postmoderno de carácter esperpéntico que salva a una supuesta princesa, aquí transformada en pandillera de barrio, golpeándola en la cabeza con un pollo de goma. El vídeo mezcla testimonios de los protagonistas con lo que vendría a ser una “recreación” de los hechos, como si de un programa de telebasura se tratara. Los personajes se ven ridiculizados con llamativas pelucas y disfraces anacrónicos, que los desfiguran y alejan de la épica wagneriana. La producción, que no esconde su carácter extremadamente casero, contribuye en el mismo sentido a la distorsión más total del mensaje. El momento álgido de esta parodia no podía ser otro que el beso entre el héroe y la princesa, rodado, como no, en travelling circular y violines de fondo.