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Proyecto Artístico
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El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera —verdadero referente de la ciudad— que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. Actualmente es de titularidad pública —Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona, Ministerio de Cultura— y es administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que incorpora, además, un Consejo de Mecenazgo y la antigua Sociedad del Gran Teatre del Liceu.
Su origen se debe a una Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 y pronto convertida en Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de SM la Reina Isabel II, que incorporaba al cultivo del teatro el del canto y la música a la italiana. La construcción de un nuevo y ambicioso teatro por parte de un grupo de miembros de la burguesía barcelonesa (1847) se realizó con la creación de la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, la llamada «Sociedad de Propietarios», cuyas acciones mercantiles comportaban la propiedad privada de parte de los palcos y butacas del teatro, responsable única de la institución a partir de 1855. La explotación del Teatro iba a cargo de empresas concesionarias de los espectáculos, que recibían los ingresos de la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad.
Con el tiempo, este régimen económico se convirtió en inviable, por lo que desde 1980 disfrutó del apoyo de la Generalitat de Catalunya, que, ante el peligro de desaparición de una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, crea el Consorcio del Gran Teatre del Liceu —junto con el Ayuntamiento de Barcelona, la Sociedad del Gran Teatre del Liceu y después la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura—, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
A partir del incendio del 31 de enero de 1994 y para poder reconstruir y mejorar este emblemático edificio, fue necesario un nuevo enfoque jurídico de cara a su titularidad pública: se crea la Fundación del Gran Teatre del Liceu con las instituciones citadas (1994) y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu cede la propiedad a las administraciones públicas.

Los objetivos básicos del Gran Teatre del Liceu son la creación de obras de arte que tengan la música como lenguaje preferente y la difusión de éste arte al más amplio número de ciudadanos. El instrumento principal para conseguirlo es la programación artística, determinada por el llamado «Contrato programa» firmado entre las administraciones públicas y el Teatro.

Las líneas fundamentales del proyecto artístico del Gran Teatre del Liceu son las siguientes:

- Hay que mantener -por razones artísticas y económicas, dentro de la línea de los teatros europeos más reconocidos- el equilibrio entre dos criterios básicos: la presencia de obras y autores nuevos, que aporten un panorama lo más completo posible del arte de la ópera, y la del gran repertorio, que goza de una gran tradición y de una alta valoración del público.

- Deben estabilizarse las prestaciones de excelencia de la orquesta y el coro, objetivo preferente que condiciona el discurso artístico, el éxito de la programación y el prestigio internacional del Liceu, de los que depende el éxito de muchas iniciativas esenciales para la difusión del arte del Teatro: invitaciones en otros contextos, edición audiovisual, etc.

- Es preciso que las producciones sigan contando con figuras de prestigio internacional, de acuerdo con la tradición del Teatro, reconocida en todo el mundo. Para poner un límite al caché, la presencia de los solistas debe contratarse —como se ha venido haciendo hasta ahora— con gran antelación y asegurar las cesiones de imagen que permiten la viabilidad de la difusión de las obras. El Liceu, así mismo, debe seguir siendo una plataforma de formación y promoción de los jóvenes cantantes, en espectáculos de «pequeño formato» y también en los grandes cuando su preparación representa un progreso hacia el reconocimiento.

- La dramaturgia de las óperas y la personalidad de los directores de escena ha adquirido, en todo el mundo, una notable importancia. A pesar de divergencias puntuales, la política artística del Teatro en esta cuestión ha ayudado decisivamente a la popularidad y al éxito del nuevo Liceu. Los criterios han sido: traer al Liceu los directores de escena más prestigiosos de Europa; asociar al Liceu algunos de los mejores directores de escena del país; alternar producciones tradicionales con otras que modifiquen la literalidad de las acotaciones para expresar el sentido de la obra con un lenguaje nuevo. Las nuevas dramaturgias son insoslayables por razones de mercado y también artísticas. Debemos, sin embargo, alternar producciones literales con otras innovadoras para garantizar la pluralidad de la oferta que debe atender a un público, afortunadamente, muy diverso. En cualquier caso, el criterio determinante es la calidad estética de la propuesta, es decir, la fidelidad de la dramaturgia al sentido de la obra.

- El Liceu ofrece un amplio conjunto de producciones dirigidas a un público infantil y familiar. Debe dotarse a las sesiones infantiles y familiares del carácter de temporadas estables y prever también que lleven el Liceu a otros lugares del territorio a partir del acuerdo entre instituciones que convierta al Liceu en un proyecto colectivo.


Die Frau Ohne Schatten. Temporada 2000-01


Katia Kabanova. Temporada 2001-02


Il viaggio a Reims. Temporada 2002-03


Tosca. Temporada 2003-04


Boris Godunov. Temporada 2004-05


Manon. Temporada 2006-07


Death in Venice. Temporada 2007-08


Król Roger. Temporada 2009-10

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