Historia

Continuamos construyendo el Liceu del futuro

El Gran Teatre del Liceu ha sido, es y será el baluarte de la lírica en el sur de Europa. Sus raíces se remontan dos siglos estrechamente vinculadas a la sociedad civil de la capital catalana, que hizo nacer este Teatre como modelo único en el continente, heredero de una tradición que se mantiene hasta hoy y que habla de la colaboración de toda la sociedad para ofrecer el mejor espacio del Mediterráneo para la ópera. Y así ha sido. Porque la iniciativa privada está en el ADN del Liceu desde la inauguración hasta ahora, en pleno siglo XXI. La actividad ininterrumpida de esta institución durante 170 años lo convirtió ya desde mediados del siglo pasado en una referencia internacional.

Por el escenario del Liceu han pasado los más grandes intérpretes de todos los tiempos y mantiene el compromiso de continuar ofreciendo excelencia y calidad artística a las generaciones del futuro. Esta característica, junto con su vertiente social -una vocación que se ha ido consolidando en las últimas décadas- y con la sostenibilidad económica, son los rasgos de identidad. Más allá de las etiquetas, el Liceu de todos se ha hecho realidad una y otra vez ante las adversidades, la más reciente en enero de 1994.

El mismo día del incendio que lo redujo a cenizas, la sociedad en pleno apostó por la reconstrucción inmediata, inaugurándose en octubre de 1999 con una Turandot memorable. De eso hace casi veinte años, continuando un legado patrimonial sin precedentes en España. Para que el Liceu se transformara no sólo en el motor de la lírica en el país, sino también en escenario líder por innovación, recursos y voluntad artística. La ópera italiana, eslava, wagneriana o el bel canto romántico han sido parte fundamental de una historia que ha tenido en las grandes voces el punto de referencia.

El exigente público liceísta siempre ha mostrado debilidad y una auténtica devoción por el arte de los cantantes que lo dan todo, pero también por los directores musicales más respetados y los directores de escena más significativos de cada momento. Y también ha sido una referencia a nivel internacional por los estrenos absolutos, por apostar por lo nunca visto en los escenarios, por la mejor zarzuela, las compañías de danza más importantes del mundo, los grandes compositores, las propuestas escénicas más rompedoras.

En tres décadas, El Petit Liceu -como Servicio Educativo- ha descubierto a más de un millón de niños los secretos de la ópera, la música y las artes escénicas. Las nuevas tecnologías han hecho posible, además, que el Liceu pueda salir de sus paredes haciendo cultura y llegar a las casas en diversos formatos, como el CD y el DVD, con algunas de las producciones más significativas del repertorio, así como en las salas de cine del todo mundo entero y los ordenadores, teléfonos móviles, tabletas y televisores inteligentes a través de la red.

Su vertiente divulgativa y social ha llevado el Liceu y todo lo que significa a plazas de pueblos, centros cívicos, orfeones de barrio, universidades -incluso de América Latina; hace territorio con conciertos de sus cuerpos estables y con conferencias, ha sido pionero en hacer accesibles sus funciones a personas discapacitadas y ha estado al lado de la gente de su barrio y de toda la sociedad.

Ahora más que nunca necesitamos hacer que esta inmensa fábrica de sueños, orgullo de nuestra sociedad, pueda llegar a los hijos de nuestros hijos con toda su potencia artística, social y cultural. El Liceu también depende de ti. Continuamos construyendo el futuro.