Projecte artístic

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. En sus más de 150 años de historia se ha convertido en un referente de la lírica nacional e internacional, por donde han pasado solistas y equipos creativos de referencia. Se encuentra entre los 15 teatros más importantes del mundo.

Como teatro de ópera el objetivo del Gran Teatre del Liceu es la creación y programación de obras de arte que tengan la música como lenguaje preferente y la difusión de éste arte al más amplio número de ciudadanos. Además de ópera, la danza y la música sinfónica son los contenidos principales de su programación. El instrumento principal para conseguirlo es la programación artística, determinada por el llamado «Plan Director» firmado entre las administraciones públicas y el Teatro.

Las líneas fundamentales del proyecto artístico del Gran Teatre del Liceu son las siguientes:

  • Mantener -por razones artísticas y económicas, dentro de la línea de los teatros europeos más reconocidos- el equilibrio en la programación, contando con presencia de obras y autores nuevos, que aporten un panorama lo más completo posible del arte de la ópera, y la del gran repertorio, que goza de una gran tradición y de una alta valoración del público. En todos los casos se busca también el equilibrio entre solistas de renombre internacional y presencia de talentos nacionales.
  • Deben estabilizarse y mantenerse las prestaciones de excelencia de la orquesta y el coro, objetivo preferente que condiciona el discurso artístico, el éxito de la programación y el prestigio internacional del Liceu, de los que depende el éxito de muchas iniciativas esenciales para la difusión del arte del Teatro: invitaciones en otros contextos, edición audiovisual, etc.
  • Las producciones presentadas en el teatro deberán contar con figuras de prestigio internacional, manteniendo los criterios de calidad reconocida en todo el mundo.  Para poner un límite al caché, la presencia de los solistas debe contratarse —como se ha venido haciendo hasta ahora— con gran antelación y asegurar las cesiones de imagen que permiten la viabilidad de la difusión de las obras. El Liceu, así mismo, debe seguir siendo una plataforma de formación y promoción de los jóvenes cantantes, en espectáculos de «pequeño formato» y también en los grandes cuando su preparación representa un progreso hacia el reconocimiento.
  • Al tratarse de un teatro de temporada, con un número limitado de producciones al año, el estilo debe ser lo más diverso posible, dando espacio tanto para visiones más tradicionales como para lecturas novedosas o dramaturgias innovadoras. También debe haber un espacio para el desarrollo tecnológico que, aplicado a la escena, pueda abrir nuevas líneas artísticas y de creación
  • .El Liceu ofrece un amplio conjunto de producciones dirigidas a un público infantil y familiar. Debe dotarse a las sesiones infantiles y familiares del carácter de temporadas estables y prever también que lleven el Liceu a otros lugares del territorio a partir del acuerdo entre instituciones que convierta al Liceu en un proyecto colectivo.