Les veus de l'obsessió

Joan Margarit, poeta

Si tuviésemos que nombrar a un heredero de la poesía clara y difícil de Salvador Espriu y de la poesía bondadosa e intensa de Miquel Martí i Pol, este seria sin lugar a dudas Joan Margarit.

Joan Margarit (© A. Schwartz)
Joan Margarit (© A. Schwartz)

La dureza y, a su vez, la ternura del refugio contra la intemperie que constituye su extensa y reconocida obra poética lo sitúan entre los poetas más apreciados por la crítica y los lectores. Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938) es el poeta vivo más leído de la literatura catalana. Ha escrito toda su obra directamente en las dos lenguas, catalán y castellano. Los premios más importantes que le han sido concedidos son el Premi Nacional de Literatura de la Generalitat de Catalunya (2008), Premio Nacional de Poesía (2008), Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2017), Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2019) y Premio Cervantes (2019).

Para Margarit existen dos momentos importantes en la poesía, el del nacimiento del poema en el propio interior del poeta y el de su llegada al interior de los desconocidos lector o lectora. Ha dicho que ya comprendió de muy joven que no hallaría jamás poema alguno mirando hacia fuera de él mismo y sostiene que todo el mundo es muy parejo, y que por ello un artista puede conmover a alguien lejano a quien no conoce. Lo que nos diferencia frente a un hecho cualquiera, por ejemplo, una desgracia personal, no es lo que nos ocurre, sino la forma y la capacidad distintas de explicárselo uno a sí mismo o de explicarlo a los demás.

Para Margarit, ser poeta significa en primer lugar saber encontrar alguna cosa emocionante de las que se encuentran en el interior de todos, aunque siempre mezcladas con miles de otras que no valen nada, que no son ni siquiera verdad. El poema viene a ser como una partitura que escribe el poeta explicando lo hallado. El lector es como si tuviese un instrumento para interpretar dicha partitura, la cual le permite leer, sentir, aquello que era el poema de salida del poeta, y que ahora es el de llegada al lector o la lectora. Leer un poema, pues, es buscar en el mismo la propia verdad, un acto que, de forma misteriosa, consuela. El proceso es muy similar a escuchar música. Margarit siempre ha afirmado que la poesía está muy alejada de la literatura y muy próxima a la música. La poesía y la música son quizás las únicas herramientas inmediatamente útiles en los peores momentos de la vida.

¿Entiende la poesía como un autorretrato?
En arte se practica el autorretrato, aunque eso solo sea evidente en el caso de la pintura y la escultura. En los poemas, a pesar de que la distancia entre el retrato que se proyecta y el propio poeta se alarga y se reduce, no resulta fácil para el lector o lectora calibrarlo, aunque pienso que para ellos tampoco se trata de un asunto importante. Pienso que se ha exagerado la importancia de dicha distancia entre poeta y poema, o, dicho con mayor precisión, entre la emoción y la conciencia. Si esta distancia fuese tan corta como a veces se pretende, la poesía se solaparía con el género de la confesión, y si fuese tan lejana existiría mayor identidad entre poesía y novela. Diría que en los buenos poemas dicha distancia es, en cada caso, la justa.

¿En su poesía se recoge su estado de ánimo, una presencia del “yo” más interior?
Siempre. El sujeto y el objeto coexisten en la poesía desde el Romanticismo. No creo que la poesía vuelva a renunciar a ello. Quizás se intenta en algunos trabajos experimentales que dejan fuera la emoción e, incluso en tales casos, sucede más por incapacidad que por profunda voluntad, ya que suelen ser malos poemas disfrazados de vanguardismo. Otra cosa es cómo tratar esta coexistencia, dando preeminencia al objeto o al sujeto. Tengo tendencia, hasta en los poemas más subjetivos, a desnudar el sentimiento de forma que prevalga una cierta sensación de objetividad en quien lee el poema.

¿En el interminable deambular de la escritura existen recursos que de forma inevitable pertenecen a la poesía?
Precisamente son los elementos que mayor riesgo corren de ser estériles, por su repetida utilización que los ha convertido en tópicos. Lograr reutilizarlos con éxito sin recurrir a la ironía o al sarcasmo es una de las más difíciles operaciones poéticas. La música casi nunca tiene carácter anecdótico. Parece una excusa para el reencuentro.

¿Es un espejo que equilibra?
La música y la poesía son, después de las personas a las que amo, mis principales recursos de equilibrio interior. Por ejemplo, tras la muerte de mi hija, lo que más me acerca a su invisible presencia son algunas piezas de música, en concreto de Bach: las Suites para violonchelo solo, en especial interpretadas por Lluís Claret, y las Variaciones Goldberg o las Suites inglesas, en este caso interpretadas en especial por Glenn Gould. Los espacios de reflexión que abren los poemas, ¿pretenden una reafirmación existencial, un toque de alerta a la conciencia frente a una realidad acomodaticia? Pienso que uno de los sistemas de entrada del arte en nuestra conciencia es levantar un poco el velo que la vida cotidiana va poniendo sobre todas las cosas Es lo que a veces se denomina factor sorpresa en un poema, y que debe estar presente siempre.

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RECITAL POÉTICO
17 de enero de 2021
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