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'Del dolor a la esperanza', concierto del Liceu desde el Monasterio de Montserrat

  • Esta colaboración conectará un centro de espiritualidad enclavado en un espacio natural protegido como Montserrat con un centro de arte y música como el Liceu en una ceremonia que quiere dirigirse a toda la humanidad
  • TV3 realizará y emitirá este concierto dirigido por Josep Pons que cuenta con las fabulosas voces de la soprano Nadine Sierra, la mezzo Elina Garanca, el tenor Xabier Anduaga y el bajo Tareq Nazmi, con la Escolania de Montserrat, la Orquesta Sinfónica y el Coro del Gran Teatre del Liceu
  • El estreno de la adaptación de ‘Virgencita’ de Arvo Pärt abrirá una velada que conducirá de las lágrimas del ‘Réquiem’ de Mozart a la confianza en el hombre de la ‘Novena Sinfonía’ de Beethoven
  • El atrio de la Basílica será el lienzo para dos piezas, ‘Melina’ y ‘Darrow’, de uno de los artistas más incuestionables y que más ha trabajado la espiritualidad de forma visual, Bill Viola
  • Estas figuras se suman a un impresionante inicio de temporada que también cuenta con estrellas de la ópera como Anna Netrebko, Sondra Radvanovsky, Piotr Beczala o la reciente incorporación de Gustavo Dudamel

Barcelona, 9 de septiembre de 2020. El Gran Teatre el Liceu abre la temporada el próximo 20 de septiembre a las 21h en colaboración con el Monasterio de Montserrat con el extraordinario concierto Del dolor a la esperanza, una ceremonia universal que conectará naturaleza, espiritualidad, arte y conciencia para mandar un mensaje de esperanza a la humanidad que debemos construir juntos. Televisió de Catalunya usará 10 cámaras para grabar, realizar y emitir el domingo 27 de septiembre a las 10.10h en TV3 el concierto dirigido por Josep Pons y que contará con las voces de la soprano Nadine Sierra, la mezzosoprano Elina Garanca, el tenor Xabier Anduaga, el bajo Tareq Nazmi, la Escolania de Montserrat, la Orquesta Sinfónica y el Coro del Gran Teatre del Liceu.

Un templo de espiritualidad enclavado en un espacio natural protegido como Monserrat y un templo del arte y de la música com el Liceu se han querido encontrar para dar sentido al complicado momento actual. Dos formas distintas de llegar al alma que quieren convertir en algo positivo todo el dolor, la frustración y las incertidumbres vividas durante estos meses. “El dolor de aquellos que ya no están, pero con la esperanza de que a partir de ahora la humanidad lo puede hacer mejor. y no hemos podido encontrar mejor lugar para transmitir esta esperanza que la montaña de Montserrat y su abadía, donde la naturaleza, la sabiduría, el conocimiento, la espiritualidad y el arte se encuentran”, asegura el director musical Josep Pons. “En este momento de gran preocupación, Montserrat y el Liceu quieren expresar la confianza en los valores de la cultura para mirar adelante con ilusión. No debemos detenernos, y, en el inicio de una temporada en la que debemos seguir creciendo, afirmamos que la música y el arto son entornos seguros para sentirnos mejor”, añade el presidente del Liceu Salvador Alemany.  

Por su parte, el P. Abad Josep Maria Soler ha concluido que “Montserrat ha sido desde hace siglos y es todavía, una puerta abierta a la esperanza. La naturaleza y la espiritualidad se hermanan para ofrecer a todo el mundo un cobijo en el camino de la vida. Y la imagen morena de María, con su mirada serena, nos transmite paz y nos infunde coraje. También en este concierto en el que Mozart pondrá voz y sonido al clamor de dolor para empaparlo de esperanza”.

Este acto de reflexión y gratitud quiere dirigirse a todo el mundo sea cual sea su postura espiritual. Es por este motivo que será un lenguaje tan universal y potente como el arte, y más específicamente la música, el que vehicule la ceremonia y ayude a sobreponerse al trauma. Y lo hará con la transición desde las lágrimas del Réquiem de Mozart a la confianza en el hombre del último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, una expresión de este camino del dolor a la esperanza.

Dos de los artistas más relevantes del siglo XX también han querido formar parte de esta ceremonia. Por un lado, el atrio de la Basílica será el lienzo para dos piezas, Melina y Darrow, de uno de los artistas más incuestionables y que más ha trabajado la espiritualidad de forma visual, Bill Viola. Y por otro lado, la pieza que abrirá el concierto será el estreno de la adaptación de Virgencita de uno de los más importantes compositores de nuestro tiempo, Arvo Pärt. Dos colaboraciones que ayudarán a transmitir este mensaje rehabilitador y transformador y a establecer un diálogo entre las artes como pretexto para reflejar el rol que juega el arte en la sociedad y en el mundo.