Barcelona, 15 de octubre de 2020. El Gran Teatre del Liceu es un vivo testimonio de la vida social, artística, política y económica de la ciudad Barcelona a lo largo del tiempo. Con la sala en forma de herradura más grande de Europa y la segunda más grande del mundo, el Liceu es un espacio de creación artística de obligada visita considerado Bien Cultural de Interés Nacional.

Desde su reconstrucción, tras el incendio que sufrió el teatro en 1994, se detectaron varios problemas de conservación en los elementos patrimoniales más significativos del teatro, como son las fachadas y el cielo raso de la sala grande. Desde 2019, se han realizado varias operaciones de restauración con el objetivo de resolver estos problemas, enaltecer su su relevancia artística y ponerlos a disposición de los ciudadanos.

© Andrés Flajszer

La fachada era el único elemento que había permanecido intacto, sin ningún tipo de restauración, tras el incendio de 1994. El proyecto ha permitido recuperar la fachada de Oriol Mestres de 1874, incluyendo la actuación en La Rambla y en la calle Sant Pau y también ha integrado la instalación de un sistema de iluminación integral con tecnología LED de bajo consumo energético. La intervención ha sido conducida por Lluís Dilmé y Xavier Fabré, arquitectos que participaron activamente en la restauración del Liceo durante los años 1994-1999 junto con el arquitecto Ignasi Solà Morales. El proyecto ha incluido también la recuperación de los cuatro vitrales wagnerianos de Oleguer Junyent situados en la fachada lateral de la calle de Sant Pau. Las obras permitirán abrir a la ciudadanía este importante patrimonio cultural que data de 1905 y que representa cuatro secuencias de la tetralogía wagneriana: El anillo del nibelungo, El oro del Rin, La valquiria y El ocaso de los dioses.

Por otra parte, el cielo raso de la sala reconstruida en 1999 replica el efecto de trampantojo de la sala anterior desaparecida en el último incendio del teatro. Este efecto es un recurso escenográfico que da una gran de profundidad en el techo; consiste en una profusa celosía a través de la que se ve más allá de su materialidad física un magnífico cielo azul nublado.

© Andrés Flajszer

Este falso techo está sometido a fuerza movimientos por cambios higrométricos y térmicos así como también a los durísimos efectos vibratorios de la música amplificada, sobre todo en las frecuencias graves. En los últimos años se habían observado desprendimientos de algunos elementos y por seguridad, se llevó a cabo una intervención de repaso general de todas las fijaciones y restauración de los desperfectos durante la temporada pasada.

El coste total de la intervención ha sido aproximadamente de 1.120.000 €, valor que ha sido parcialmente financiado por varias cenas de recaudación donde han participado cantantes como Plácido Domingo, Jonas Kaufmann, Sondra Radvanovsky y Carlos Álvarez; la publicidad del andamio instalada delante de la fachada durante el período de actuación; una disminución en presupuesto de licitación por parte de la empresa ganadora, URCOTEX, referente en restauración de inmuebles y edificios catalogados; y el apoyo del Departamento de Cultura. La restauración de las vidrieras wagnerianas cuentan con una aportación del Círculo del Liceo y de Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Barcelona.