Imagen
1

Turandot es una obra sobradamente conocida, y de tantas veces que se ha representado se puede tener la sensación de que todos los secretos de su partitura ya nos han sido revelados, que no hay nada más por descubrir entre el magma orquestal y las lujosas líneas vocales que escribió Puccini. Pero esa apreciación es incorrecta: Puccini soñaba con un ideal de belleza y dramatismo que nunca estuvo seguro de haber conseguido por completo, y la tarea del equipo artístico consiste en descubrir los matices que ayudan a que Turandot avance hacia esa explosividad que el compositor deseaba para su ópera. La máxima responsable de llevar a cabo esta exploración será la directora musical principal de estas funciones, la mexicana Alondra de la Parra, una de las batutas más versátiles y afectivas que han empezado a ocupar los principales fosos del mundo en tiempos recientes. De la Parra dirigirá 11 de las 15 funciones programadas –las otras cuatro, que serán las últimas, entre el 13 y el 16 de diciembre, correrán a cargo del maestro Diego García Rodríguez–, y alrededor de ella orbitará un impresionante elenco vocal en el que habrá dos cantantes para todos los papeles principales, con la excepción de Liù, que se lo repartirán hasta cuatro sopranos líricas.

Liù es el papel más delicado de toda la ópera, el tipo de personaje que Puccini amaba y trataba con más afecto, en la línea de Mimì o Butterfly, y exige voces sedosas capaces de transmitir todos los matices de fragilidad del personaje. En estas funciones serán Maria Agresta –a quien ya vimos en el Liceu la pasada temporada cantando Tosca–, Marta Mathéu, Vannina Santoni y Adriana González quienes asuman el rol. Las dos Turandot de estas funciones también recaerán en cantantes expertas con la fuerza que exige este papel para soprano dramática, como son Elena Pankratova y Ekaterina Semenchuk, dos conocidas también del público del Liceu por su reciente participación en funciones de Cavalleria rusticana y Macbeth. El príncipe Calaf lo cantarán dos tenores spinto en su mejor momento, Michael Fabiano y Martin Muehle. El rey Timur se lo repartirán los bajos Marko Mimica y Adam Palka, y los papeles cómicos de los ministros Ping, Pang y Pong serán para Manel Esteve, Moisés Marín y Antoni Lliteres en todas las funciones. Una particularidad de Turandot es que el papel secundario de Altoum, el emperador de China, está escrito para tenor y normalmente recae en cantantes de larga carrera. En esta ocasión, lo cantarán dos mitos de la ópera mundial: el argentino Raúl Giménez y el alemán Siegfried Jerusalem, uno de los grandes intérpretes wagnerianos de finales del siglo XX, y que tiene actualmente 83 años. Por supuesto, tampoco hay que olvidar al coro del Gran Teatre del Liceu, que es aquí un personaje más, interpretando al pueblo de Pekín, y además de la máxima importancia.