Las arias y escenas más famosas de 'Aida' de Verdi

Las grandes emociones de 'Aida' también se expresan a través de una música extraordinaria. Desde el aria «Celeste Aida» hasta la monumental Marcha triunfal o la emotiva «O patria mia», Verdi construye algunos de los momentos más memorables de la historia de la ópera. Descubre tres fragmentos imprescindibles para comprender la fuerza dramática y musical de esta obra maestra.

Acto I, Radamés
«Celeste Aida»

Cuando llega la noticia de que Etiopía ha lanzado un ataque contra Egipto, el soldado Radamés expresa su deseo de que el Faraón lo nombre comandante del ejército para así culminar dos anhelos: servir a su patria, pero también conquistar la gloria para poder casarse con su amada Aida y sentarla «en un trono cercano al sol». Esta apasionada aria, de construcción lenta pero creciente hasta culminar en un heroico do de pecho, es una de las más apreciadas por los tenores líricos, ya que les brinda la oportunidad de exhibir técnica, belleza y potencia vocal, aunque con un altísimo nivel de exigencia, porque suena prácticamente al principio de la obra, sin dar tiempo a calentar la voz.

Acto II, orquesta y coro
«Gloria all’Egitto»

Este extenso fragmento, que suele prolongarse durante unos 12 minutos, es la marcha triunfal con la que el ejército egipcio desfila tras su victoria sobre las fuerzas etíopes del rey Amonasro. Comienza con un motivo ceremonial acompañado por el coro y, pocos minutos después, irrumpe la célebre fanfarria interpretada por las trompetas, una de las melodías más conocidas de todo el repertorio histórico de la ópera. El desfile que sigue es, en realidad, un ballet con el que Verdi cumplió una de las convenciones de la gran ópera francesa del siglo XIX, que siempre incluía una pieza de danza en el segundo o tercer acto y contribuía a crear una sensación de monumentalidad en la obra.

Escena de Aida (© Nathan Laine)

Acto III, Aida
«O patria mia»

El final del tercer acto culmina con la exposición diáfana y apasionada del conflicto que conduce a la protagonista a una situación imposible: debe elegir entre el amor por Radamés o el amor por su patria. ¿Debe huir con su padre o quedarse con el hombre al que ha entregado su corazón? Se trata de un aria breve, pero de extrema dificultad, que a lo largo de la historia ha supuesto una auténtica prueba de fuego para todas las sopranos lírico-dramáticas. «O patria mia» no solo condensa una emoción muy difícil de expresar, sino que debe interpretarse con una técnica impecable, culminando en un agudo final casi en pianissimo que debe sonar como una súplica desesperada a un dios que se niega a escucharnos.