El Gran Teatre del Liceu clausura la temporada operística con 'Falstaff' de Verdi, del 9 al 19 de julio. Esta aclamada comedia musical, que llega por primera vez con la producción de Laurent Pelly, supone la despedida de Josep Pons como director musical del Liceu después de 14 años. Las ocho funciones estarán protagonizadas por los reconocidos barítonos Luca Salsi y Ambrogio Maestri.
El Gran Teatre del Liceu cierra la temporada operística 25/26 con Falstaff de Verdi, del 9 al 19 de julio, con dirección de escena de Laurent Pelly y Josep Pons en el podio.
Falstaff es la última de las 24 óperas de Verdi, su fabulosa despedida tras más de 50 años de trayectoria. Se estrenó a principios de 1893 en Milán, cuando Verdi estaba a punto de cumplir 80 años. Se trata de una comedia y de la segunda colaboración de Verdi con el libretista Arrigo Boito, quien se basó en las obras Las alegres comadres de Windsor y Enrique IV de William Shakespeare para escribir la obra.
El reparto está encabezado por los mejores Falstaff de su generación: los barítonos italianos Luca Salsi y Ambrogio Maestri. Serán ocho funciones, del 9 al 19 de julio, con dirección musical de Josep Pons, que esta temporada se despide del cargo de director musical del Liceu tras 14 años. Se trata de una coproducción original del Teatro Real de Madrid, en colaboración con el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas, la Opéra National de Bordeaux y la Tokyo Nikikai Opera Foundation.
Con Falstaff, Verdi alcanzó la síntesis total entre música y teatro. Son muchas las obras verdianas que logran la excelencia en la unión de texto, música y fuerza dramática —La traviata, Don Carlos, Aida u Otello de 1887, la ópera que hizo posible que también existiera Falstaff, con libreto de Arrigo Boito—. Pero con su último título, Verdi se permitió salir de las convenciones y darse el capricho de terminar su carrera, después de una vida dedicada a la tragedia, con una comedia: una obra de enredos y buen humor.
Tras el triunfo de Otello (1887), Verdi recuperó un entusiasmo por la ópera que parecía haber dejado atrás. Después del estreno de Aida (1871), el compositor había abandonado el género durante más de quince años, pero decidió regresar al descubrir el excepcional libreto de Arrigo Boito, basado en la obra de William Shakespeare, el autor que Verdi consideraba la cumbre del teatro. El éxito de Otello consolidó la complicidad entre ambos, y Boito lo convenció para afrontar un nuevo proyecto inspirado también en Shakespeare. Esta vez eligió a Falstaff, un personaje que aparece en Las alegres comadres de Windsor y en las dos partes de Enrique IV.
Argumento
Sir John Falstaff, un caballero envejecido, arruinado y convencido de que aún conserva un gran poder de seducción, idea un plan para resolver sus problemas económicos: conquistar al mismo tiempo a dos damas acomodadas de Windsor, Alice Ford y Meg Page. Pero las dos amigas descubren que han recibido cartas de amor idénticas y deciden unir fuerzas para darle una lección.
Mientras Falstaff cae de lleno en la trampa, el celoso Ford sospecha de la fidelidad de su esposa y alimenta una cadena de malentendidos. Los engaños se multiplican hasta que Falstaff acaba escondido dentro de un cesto de ropa sucia y es arrojado al río.
La broma culmina en un encuentro nocturno en el bosque de Windsor, donde los habitantes del pueblo, disfrazados de hadas y espíritus, hacen creer a Falstaff que está rodeado de seres sobrenaturales. Paralelamente, la joven Nannetta consigue casarse con su amado, Fenton, a pesar de los planes de su padre de prometerla al doctor Caius.
Cuando todos los engaños salen a la luz, Falstaff acepta con buen humor que ha sido víctima de sus propias ilusiones. La ópera concluye con una fuga coral memorable, en la que Verdi culmina su carrera operística con una celebración del humor y de la condición humana: «Tutto nel mondo è burla» («Todo en el mundo es una broma»).
La alegre despedida de Josep Pons con un magnífico reparto
En estas funciones en el Liceu, el papel protagonista —siempre reservado para bajos-barítonos de larga experiencia y imponente presencia física— está interpretado por dos especialistas: los italianos Luca Salsi y Ambrogio Maestri. Junto a ellos, las sopranos Carolina López Moreno y Roberta Mantegna interpretan a Mrs. Ford, las mezzosopranos Gemma Coma-Alabert y Laura Vila dan vida a Mrs. Meg Page, y las también mezzosopranos Daniela Barcellona y Marianna Pizzolato interpretan a Mrs. Quickly. El cuarto papel femenino, Nannetta, para soprano lírica, será interpretado por Serena Sáenz y Maria Miró. En los papeles masculinos, el barítono Lucas Meachem interpreta a Mr. Ford, mientras que los tenores Santiago Ballerini y César Cortés encarnan a Fenton. El tenor Josep Fadó interpreta al doctor Caius, y los criados de Falstaff, Bardolfo y Pistola, son, respectivamente, Pablo García-López y Alessio Cacciamani.
En cualquier caso, entre el equipo artístico hay una figura que, de manera excepcional, acapara buena parte del protagonismo en estas funciones. Josep Pons, que ha sido director musical del Liceu desde 2013, se despide del cargo con una ópera hecha a su medida: exigente para la orquesta, que equilibra a la perfección los lenguajes del romanticismo y del primer modernismo, y que posee un especial valor simbólico.
La producción de Laurent Pelly
En las próximas ocho funciones de Falstaff de Verdi, el Liceu presenta la propuesta firmada por Laurent Pelly, una producción original del Teatro Real de Madrid que se mantiene fiel al deseo de Verdi: ser teatro en su máxima expresión. Pelly es un gran especialista en comedias, y en Falstaff sitúa a los personajes en entornos realistas que permiten potenciar todas las situaciones teatrales y provocar todos los efectos que persigue la obra: la vergüenza ajena que sentimos por Falstaff, la admiración que nos provoca la inteligencia de las comadres, la sensación de un enredo imposible de resolver, la atmósfera mágica del final del tercer acto, etc.
La taberna donde vive Falstaff se convierte en esta producción en un bar restaurante de estilo antiguo, barroco, recargado de botellas y espejos, mientras que las escenas en Windsor transcurren en un espacio interior con forma de laberinto o de escalera de Escher: las situaciones se complican allí dentro, hasta que finalmente se resuelven en el exterior, en el bosque del tercer acto. Es allí donde Pelly alcanza el momento estéticamente más bello y donde se permite un brillante detalle conceptual: al final de la ópera, cuando Falstaff pronuncia sus célebres últimas palabras —«Todo en el mundo es una burla»—, el escenario muestra un espejo gigante en el que se refleja todo el patio de butacas. Shakespeare decía que el mundo es un gran escenario, y esta producción recoge esa idea: Falstaff lleva la música y el teatro a una fusión llena de humanidad y emoción, que trasciende el escenario. Verdi consigue así una obra de gran solidez que, más allá de la popularidad de sus arias, confirma la madurez y la grandeza de su último periodo creativo.
Momentos musicales clave
Falstaff no es una ópera de grandes arias solistas, sino de un tejido musical continuo en el que los momentos individuales son escasos, pero muy significativos. Al final del primer acto, en el monólogo L’onore! Ladri!, Falstaff recrimina a sus criados su falta de sentido del honor. Se trata de un pasaje que Arrigo Boito adapta directamente de Enrique IV de William Shakespeare y que amplía el argumento de Las alegres comadres de Windsor. Sirve para trazar un retrato muy completo del personaje: cínico, pero no malvado; fanfarrón, pero con una cierta nobleza. Al mismo tiempo, exige del intérprete una gran implicación dramática más allá del canto.
Tras los múltiples engaños y humillaciones, Falstaff asume la situación con humor y comprende la naturaleza engañosa del mundo. Este momento culmina en el tercer acto con Tutto nel mondo è burla, en una fuga coral que Verdi construye con gran maestría, utilizando una forma antigua para cerrar su ópera más innovadora. El resultado es una escena enérgica y luminosa, en la que todos los personajes se unen en el coro final para celebrar una mirada irónica y optimista sobre la condición humana.
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Falstaff del Liceu en OperaVision
La producción de Falstaff de esta temporada del Gran Teatre del Liceu se retransmitirá en OperaVision el 24 de julio a las 19:00 h, y posteriormente estará disponible en la plataforma durante seis meses.
Con el apoyo del programa EU Creative Europe, OperaVision permite descubrir la diversidad del teatro musical, incluyendo ópera, opereta, musicales, danza y conciertos, con subtítulos disponibles para comprender la acción, independientemente del idioma. Además, la plataforma destaca por su contenido exclusivo y sus vídeos entre bastidores, así como por su apoyo a los artistas emergentes, ofreciendo un acceso único al proceso creativo y a la nueva generación de talentos del mundo de la ópera.
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